La actividad petrolera en sus diferentes etapas ocasiona contaminación y
cambios en el uso del suelo, remoción de materiales para la construcción de
vías e instalaciones y pozos, contaminación de aguas superficiales y
subterráneas, modificaciones bióticas sobre hábitats naturales, modificación de
patrones socio culturales y procesos inflacionarios propios de estos enclaves
económicos.
Como hechos positivos genera empleo, fortalece el fisco nacional,
departamental y municipal a través de regalías y genera divisas al país.
En general los efectos ambientales que la actividad petrolera en Colombia
ha causado sobre los ecosistemas y el hombre se refieren a:
- Remoción de cobertura
vegetal y construcción de trochas de penetración a zonas de la amazonia y la orinoquia,
entre las que se pueden contar varios Parques Nacionales Naturales y zonas de
Reserva Forestal. Es conocido que uno de los factores que en la década del 70
facilitaron la penetración de los colonos a la Reserva de La Macarena fue
precisamente la trocha abierta durante las labores de prospección sísmica de
hidrocarburos.
En algunos proyectos, tales
como el Oleoducto Caño Limón-Coveñas, el Oleoducto el Porvenir-Velásquez y
el Gasoducto Villavicencio-Bogotá se intervinieron zo- nas de Reserva Forestal
en la Cordillera Oriental con graves consecuencias sobre la estabilidad de las
cuencas y la oferta ambiental de agua. La recuperación de la co- bertura
vegetal removida, que suma varios cientos de hectáreas, puede considerarse
nula. En el mejor de los casos ha sido reemplazada por una tímida
recuperación del estrato herbáceo.
- Alteración de los patrones
naturales de drenaje que en los casos más severos ha conducido al secamiento de
grandes áreas de humedales.
Es conocido que las zonas donde la explotación petro- lera se ha desarrollado
con más fuerza corresponde a los valles medios del Magdalena y depresión
Momposina, zonas éstas de gran riqueza pesquera, sustentada en los sistemas de
humedales más grandes de América Latina después de los de Matto Grosso en
Brasil. El desarrollo de la industria petrolera, con sus redes, de
carreteables, montaje de pozos y facilidades de producción y refina- ción ha
alterado los flujos naturales de agua en innume- rables ciénagas. Los efectos
más agudos se manifiestan en el estado de grave deterioro que hoy presenta el
sistema cenagoso de San Silvestre y de la Isla de Mompós.
- Inducción de procesos de
desestabilización de sub- cuencas y de procesos de erosión en áreas de
fallas geológicas o de pendientes en los piedemontes y lomos de las
cordilleras Oriental y Central. La construcción de oleoductos de gran
diámetro (24 pulgadas), tipo Caño Limón-Coveñas, San Cayetano-Velásquez y
Oleoducto de Colombia (en construcción), implica la remoción de grandes masas
de materiales en zonas de gran inestabilidad y fallarniento, abundantes
especialmente en la Cordillera Oriental.
- Contaminación de aguas
superficiales y acuíferos por inexistencia o deficiencia en el tratamiento de
las aguas asociadas a la explotación y refinación del petróleo. Las cuencas
más afectadas por contaminación corresponden, en orden de importancia, así:
- Cuenca del Río Magdalena,
en toda su extensión.
- Cuencua del Río Catacumbo
- Cuencua del río Arauca
- Cuenca del Río
Putumayo
- Cuenca del Río Meta
- Salinización de suelos por aguas asociadas al petróleo en lugares abiertos
o bajos pantanosos. Los yacimientos petrolíferos que mayor cantidad de sales
presentan son los ubicados en el Medio Magdalena. Las aguas de producción
asociadas a los hidrocarburos en el yacimiento tienen sales solubles que varían
entre 15 y 48 partes por mil, que es hasta un tercio más salina que el agua de
mar. El proceso de producción de crudo, a medida que avanza en el tiempo va
incrementando la producción de estas aguas por agotamiento de los hidrocarburos.
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